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Críticas de The Will to Death Listado de críticas realizadas por los usuarios de linkara a The Will to Death http://musica.linkara.com/disco/the_will_to_death Tue, 18 Nov 2008 05:34:53 +0100 FeedCreator 1.7.2 http://media.linkara.com/_images_/verticales/f/c/5/3/imagen_the_will_to_death_0302_0th.jpg Críticas de The Will to Death http://musica.linkara.com/disco/the_will_to_death 75 75 es-es Copyright 2008 linkara.com rss@linkara.com http://cyber.law.harvard.edu/rss/rss.html Crítica del usuario Sergio de The Will to Death http://musica.linkara.com/disco/the_will_to_death/critica/291901/jonh_frusciante_el_rockero_eremita_de_los_red_hot_chilli_peppers/ Realmente llama mucho la atención que John Frusciante, músico conocido por ser guitarrista del grupo The Red Hot Chilli Peppers cuyos primeros discos se caracterizan por su mezcla de punk y funk, un ritmo que, por incitar al baile, también invita al sexo y a la vida, haya grabado en el dos mil cuatro, apartándose de la actitud llena de testosterona de los Peppers, un álbum titulado The Will To Death (Record Collection). Este trabajo es el primero de una serie de siete discos solistas que Frusciante compuso cada mes desde la última mitad del dos mil cuatro al dos mil cinco, y que es completada cronológicamente por Ataxia: Automatic Writing (efímera banda que formó con Joe Lally, bajista de Fugazi, y Josh Klinghoffer), DC-EP, Inside of Emptiness, A Sphere In The Heart Of Silence, Curtains y Ataxia II en los que si bien explora distintos estilos musicales, las letras y la música tienen la misma inclinación hacia la introspección que The Will To Death.Pero, lo que distingue a este compacto de los que completan la serie, es la frescura exhalada por la voz y la forma de tocar la guitarra eléctrica de John Frusciante quien, consciente de que en el rock lo importante no es poseer grandes cualidades vocales sino lograr expresar algo con las limitaciones que se tienen, canta de una manera que transmite la misma angustia y tristeza de los acordes de guitarra y los sonidos de sintetizador que utiliza en varias de las canciones del disco.Es así como The Will To Death abre con A Doubt, donde Frusciante, emulando a algún personaje de Miguel de Unamuno, duda si debe poner en palabras un conocimiento que las rebasa y que, por esa causa, debería ser motivo de retiro y silencio recurriendo, para sortear ese hiato, a un sintetizador modular, la tesitura media de su voz y a unos acordes menores de la guitarra de Josh Klinghoffer, con los que logra capturar la resignación de alguien que contempló la nada y, en su lugar, eligió la vitalidad. An Exercise es un cuestionamiento a la certeza de las nociones que se tienen sobre las cosas, al pensamiento que trata de persuadirse del cumplimiento de sus proyectos y la estabilidad de sus objetos por medio de ellas, pero que, al medirse con la realidad, es superado por lo imprevisto de su comportamiento y su riqueza perceptiva que, al igual que la vibrante frecuencia de sintetizador y la rítmica de guitarra que la acompañan durante la canción, lo fuerzan a abrir sus oídos y conceptos a aquello que, debido a sus prejuicios, escapaba a su atención.No obstante esto, no todo en la música de The Will To Death alude a una crisis de creencias, también hay momentos donde se alcanza a asomar la reconfortante y calma alegría que el volver a encontrar el rumbo produce. Muestra de esto son Time Runs Out, Loss y Unchanging, en las que una serie de acordes mayores anuncian el sentimiento de esperanza con que se intenta retomar la dirección hacia la que se quiere llevar la vida, sin que ello implique dejar de considerar la fragilidad e inconsistencia que cualquier plan que se elabore tiene ante el tiempo, las situaciones que pueden dificultar su realización y, en pocas palabras, frente a cualquier evento que los rebase y revele su contingencia, provocando, en quien es consciente de estas limitaciones, una experiencia cercana a lo sagrado, expresada en Time Runs Out y Loss por los ondulantes acordes de órgano que atraviesan su parte final, imprimiéndoles un aire de religiosidad.El piano es otro instrumento del que Frusciante echa mano para expander el alcance afectivo de la música del disco, principalmente en The Mirror, Wishing y Far Away acercándolo -a pesar de que, o tal vez a causa de esto, ha dicho que durante el período en que grabó The Will To Death escuchaba a grupos y compositores como The Velvet Underground, Talking Heads, John Cale y Cat Stevens- a los Beatles y la calidad que la canción pop alcanzó con ellos. Es en Wishing donde la interpretación de Frusciante da al sonido de este instrumento unos rasgos que, gracias a su carácter retozón, lo despojan de la solemnidad que por momentos aporta a las otras dos canciones en que es utilizado.Con A Loop y The Days Have Turned la guitarra vulve a ocupar el papel protagonico en la atención de Frusciante. En la primera, emitiendo unos sonidos entrecortados, producidos por la manipulación del control de volumen y sobrepuestos a los arpegios y acordes a través de su tranquilo desarrollo, hasta que la voz de Frusciante prorrumpe en declaraciones acerca de su impaciencia por participar del continuo movimiento de la vida. The Days Have Turned es una canción estructurada alrededor de una progresión de arpegios y un beat de tambor que, debido a su sencillez, comienzan a establecer el tono de serenidad que prevalece en la última parte del disco.Por su parte, Hellicall es un pequeño preludio instrumental al final de The Will To Death, donde las notas de guitarra parecen querer arrullar a quien las escucha con su inocencia. Tal vez, a partir de este punto, sea posible adelantar la conclusión de que este álbum es obra de un músico que, precisamente por no adecuarse a la categoría de instrumentalista virtuoso con que él mismo y algunas revistas especializadas han tratado de identificarlo, ha desarrollado un estilo particular, dirigido más a la composición que a el lucimiento personal, obteniendo una perspectiva propia con la que aborda no únicamente la interpretación de la guitarra, sino la de cualquier otro instrumento que decide incorporar a sus canciones. Esta cualidad es perceptible sobre todo en Californication (Warner Bros-1999) y By The Way (WEA-2002), los dos discos con los que John Frusciante volvió a ser parte de The Red Hot Chilli Peppers, y que marcaron un giro en el sonido del grupo, disminuyendo su influencia funk y retomando elementos del rock clásico. .Por este motivo, quizás no sea tan aventurado comparar a Frusciante con un eremita que, después de haberse sometido a un período de purificación de los excesos característicos del cliché de una estrella de rock que lo apartaban de su vocación, resuelve volver a la vida que había abandonado para comunicar, a aquellos que casualmente se encuentren con su obra, el conocimiento de que la muerte no está necesariamente asociada a la interrupción de la vida biológica, sino que también se puede encontrar en la falta de ánimo para enfocar las energías a la obtención de una meta o, como él mismo lo dice en The Will To Death, la última pieza del disco: “The Will To Death is what keeps me alive/ It’s one step away/ Limitations are set/ Only then can we go all the way”. http://www.linkara.com/EnciasSangrantes/ Crítica Thu, 01 Jan 1970 00:00:00 +0100